Este año, como lo hace siempre por primavera, mi
Hoya está dando sus flores. Y yo me he
puesto a hacerle fotos, una tras otra, incansable, con ese ansia de fotografiar “hasta sus más hondos sentimientos”… ¡Es
preciosa!; aquí dejo una muestra.
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lunes, 23 de abril de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
sábado, 6 de junio de 2009
Mi Hoya carnosa

Hoya carnosa. Flor sin abrir
Hace mucho que no escribo. Se me están olvidando los recuerdos... o será que, últimamente, tengo otras muchas cosas entre manos. De todos modos quiero poner una foto de mi otra Hoya (esta se llama Hoya carnosa) que me ha florecido por primera vez el 2009 y este año en mayo ha vuelto a dar cuatro flores y estoy emocionada. Una amiga me regaló un esqueje en el 2007. Lo planté, prendió con facilidad y se ve que le ha ido bien el lugar donde lo coloqué porque la plantita fue prosperando y está fuerte y robusta. ¡Una sorpresa enorme!. No conocía para nada esta variedad y es emocionante seguir la pista a una planta de la que no conoces el comportamiento, por decirlo así. Teóricamente es enredadera, vamos, necesita un tutor o caerá deslavazadamente
hacia el suelo. Yo la he sujetado entre dos palos casi paralelos. Como da una especie de zarcillos alargados y desprovistos de hojas, parece que se le secan los extremos y hace muy raro; te crees que algo le va mal pero, justamente ahí, en ese tallo alargado y tristón, es donde más adelante florecerá. Al menos así ha pasado este año con la mía. Por la noche, a los pocos días de abrir, desprende un olor algo fuerte que poco a poco va despareciendo y he observado que, cuando lleva abierta un par de semanas, segrega unas gotitas resinosas, como si fueran bolitas de cristal, que se ven muy bien en esta foto.¡Es preciosa y parece de terciopelo!
jueves, 10 de julio de 2008
Flores de Brasil
Nos vamos a Villajuan, y me despido con estas fotos de flores que nos trajimos de Brasil esta semana. ¡Qué maravilla!.
La Alpinia púrpura, en dos colores
El Bastón del Emperador (Nicolaia elatior), cuyo tallo sale directamente de la tierra, erguido y elegante
Las Heliconias o platanillos, (Heliconia bihai), primas de las “Aves del Paraíso” (Strelitzia reginae)
Pachystachys lutea, cuyo nombre común no me sé.
Y termino con las poquitas flores que quedaban en un flamboyán (Delonix regia). ¡Si todos los que he visto estuvieran en plena floración me hubiera desmayado...!
La Alpinia púrpura, en dos colores
El Bastón del Emperador (Nicolaia elatior), cuyo tallo sale directamente de la tierra, erguido y elegante
Las Heliconias o platanillos, (Heliconia bihai), primas de las “Aves del Paraíso” (Strelitzia reginae)
Pachystachys lutea, cuyo nombre común no me sé.
Y termino con las poquitas flores que quedaban en un flamboyán (Delonix regia). ¡Si todos los que he visto estuvieran en plena floración me hubiera desmayado...!
domingo, 11 de mayo de 2008
Mis flores
Este año no me ha florecido el muguet. He estado esperando pacientemente. Se ha llenado la maceta de hojitas verdes, sanas y brillantes, ¡pero no ha aparecido ni una vara de flor!. No sé que le habrá podido pasar... ¡qué le vamos a hacer!. Dejo aquí una foto del año pasado y mi recuerdo del jardín de la abuela, en donde conocí por primera vez en mi vida estas delicadas y olorosas florecitas cuando era niña.

En cambio, sí que me ha dado tres flores el iris amarillo que me regaló Marta hace ya varios años. ¡Qué alegría!.
sábado, 3 de mayo de 2008
Empieza el mes de mayo...

"O maíño maio é moi pillabán
quere que lle dean os cartos na mán.
Para facé-lo maio tivemos que roubar
frores e fiúncho na casa de San Blas...”
quere que lle dean os cartos na mán.
Para facé-lo maio tivemos que roubar
frores e fiúncho na casa de San Blas...”
...y yo me acuerdo de los niños de Villajuan, que iban por las casas con sus “mayos”, cantando esa canción y pidiendo unos “patacones” para comprarse luego chucherías.
“Los mayos” son unas decoraciones florales muy lucidas, en forma de alfombras, o conos, o altares, que se hacen como homenaje de bienvenida a la primavera y con ella a la Virgen. Hacer "mayos" es una costumbre muy gallega y creo que también portuguesa y supongo que se harán también en otras partes de España aunque lo llamen de otro modo.
Pero los niños en Villajuan se hacían sus propios “mayos” que paseaban por el pueblo, yendo de casa en casa, mientras cantaban esa canciocilla tan especial, que tiene su picaresca. Los hacían dentro de cajoncitos de madera o bandejas más o menos grandes, decorados con flores, hierbas aromáticas, estampitas, y artilugios de adorno, según la imaginacion y el gusto de cada cual. Allá iban, tan felices, de puerta en puerta mostrando sus obras de arte y yo me quedaba embelsada admirando esos trabajos tan bonitos, porque lo eran realmente: como las alfombras de la procesión del “Corpus Christi”, pero en pequeñito.
En casa se ponía un altar a la Virgen; un altar escalonado como los de la iglesia, lleno de flores por los laterales hasta terminar en el centro con una imagen de la Virgen que no consigo “ver” ahora. ¡Me encantaba ese altar!... No sé por qué me parecía tener algo del cielo en casa...
El caso es que esto también era como un ritual. Bajábamos al jardín a cortar flores (bajo la indicación de la abuelita). Normalmente eran espireas (Spiraea arguta) o celindas (Philadelphus coronarius) o bolas de nieve (Viburnum opulus), que estaban en su apogeo por esas fechas, todas blancas y la celinda con un olor suave, delicioso; las colocábamos en los distintos floreros y quedaba el altar que daba gloria, con sus mantelitos de encaje, blancos y almidonados... ¡Cómo me hubiera gustado tener una foto ahora con la que poder decorar este recuerdo...! Cuando entrábamos en esa alcoba no “nos quedaba más remedio” que cantar a la Virgen una canción.
Toma, Virgen pura, nuestros corazones
no nos abandones, jamás, jamás,
no nos abandones, jamás, jamás...
En casa se ponía un altar a la Virgen; un altar escalonado como los de la iglesia, lleno de flores por los laterales hasta terminar en el centro con una imagen de la Virgen que no consigo “ver” ahora. ¡Me encantaba ese altar!... No sé por qué me parecía tener algo del cielo en casa...
El caso es que esto también era como un ritual. Bajábamos al jardín a cortar flores (bajo la indicación de la abuelita). Normalmente eran espireas (Spiraea arguta) o celindas (Philadelphus coronarius) o bolas de nieve (Viburnum opulus), que estaban en su apogeo por esas fechas, todas blancas y la celinda con un olor suave, delicioso; las colocábamos en los distintos floreros y quedaba el altar que daba gloria, con sus mantelitos de encaje, blancos y almidonados... ¡Cómo me hubiera gustado tener una foto ahora con la que poder decorar este recuerdo...! Cuando entrábamos en esa alcoba no “nos quedaba más remedio” que cantar a la Virgen una canción.
Toma, Virgen pura, nuestros corazones
no nos abandones, jamás, jamás,
no nos abandones, jamás, jamás...
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