Mostrando entradas con la etiqueta figuritas.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta figuritas.. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de enero de 2012

Novedades en mi Nacimiento 2011

Este año tenemos unas cuantas novedades en el Nacimiento. Aparte de que es bastante mas grande que el del año pasado, cosa que me ha dado margen para agrandar el paisaje y dar más rienda a la imaginación, tenemos, como aportación de mi amiga Sisa, un dentista recién llegado de Brasil y una pareja de novios que por el tamaño bien pueden ser niños de Primera Comunión, hijos de cualquiera de los pastorcillos que andan por ahí con las ovejas. Estoy encantada. El dentista no tiene local adecuado y le he puesto a trabajar al aire libre, en pleno campo, del mismo modo en que estaba un barbero afeitando a un cliente en una cuneta de la carretera en Pekín, que lo vimos Ricardo y yo hace unos años… Así pueden ser las cosas. Para el 2012, si Dios quiere, haré un local especial, estoy segura, pues buena falta hace tener un dentista como Dios manda en un medio rural como Belén.

También he hecho un colmado con todos los alimentos necesarios (pan, quesos, melones, patatas, embutidos.. etc. etc.). Alguno de los alimentos me costó un trabajo enorme, como por ejemplo una serie de chorizos chiquititos que sólo se me ocurrió a mí hacerlos con fideos de la sopa, hidratados para poder manipularlos, pero que se manipulaban terriblemente mal, porque se me pegaban a los dedos y era espantoso… Al final, quedaron decentes, pero sufrí un poco, la verdad. La tienda está estupenda y uno de los pastores ya ha comprado una ristra de chorizos para llevar al portal… Así da gusto.

Y tengo tres figuritas nuevas que compré en la plaza Mayor. Dos de ellas son mujeres con niño. Una lleva al niño de la mano y la otra lo lleva en brazos. No tenía niños en mi Belén y ha sido un capricho que me he permitido. Además he decidido que todos los años iré a comprar alguna figurita más para engrosar la población. La otra que compré es una anciana que no tiene demasiado salero, pero… ¡ancianita, al fin y al cabo!.

¡Me lo paso de maravilla y no pienso desmontarlo hasta el mes de febrero!. Todavía no lo han visto mis vecinitos de enfrente.

martes, 1 de diciembre de 2009

La bodega y las figuritas




Hace dos meses volví a bajar a la bodega con Pilos y con Ricardo. Esta vez con la idea concreta de mirar y tener en mis manos una a una las figuritas del Nacimiento y comprobar su estado. Siento la necesidad de unirme más y más a esos recuerdos y a esa vida-que-fue, ahora que las cosas están cambiando tanto.

Respiro profundamente el olor a humedad, tierra, madera carcomida, a todo junto, que es mucho más. Y se me llena el alma. Y algo sigue viviendo en mi interior; y me aferro a esa vida, como si nunca jamás pudiera comprender que ya no existe. ¡Muy mal! no se debe hacer eso, ya lo sé. Pero yo lo necesito todavía y me sumerjo en esa ilusión, en esas vivencias antiguas, que es el modo de sentir más de cerca a todos mis seres queridos de antes. Creo que así, poco a poco, iré soltando las amarras que me tienen atada: a base de reflexiones, de encuentros y despedidas; de tocar, de acariciar camisas con cuellos y puños almidonados e iniciales bordadas -T.A.,J.R.B- . Será una tontería, pero a mí me sirve. Me hace falta tiempo...

Las figuritas estaban ahí, en el armario de siempre, destrozadas de tanto ir y venir, en Navidades sucesivas, de casa a la iglesia y de ser tratadas con muy poca delicadeza por quienes las manipularon durante tantos años para poner el Belén en la Sacristía de la Parroquia, para disfrute del pueblo. Allí estaban, digo, apiladas malamente, agolpadas, unas contra otras, golpeadas, mutiladas...!

Se nos cayó el alma a los pies, dicho sea de paso, cuando nos fuimos encontrando trozos de patas de ovejas, pastores sin manos, sin piernas, con las cabezas rotas... ¡Qué desastre!... Y aquél pastor, mi preferido, que llevaba de la mano a un niño mientras que con el otro brazo, extendido, señalaba hacia el cielo, ya no tenía el dedo índice en su mano… y ni siquiera agarraba con la otra al niño que miraba en esa dirección.


Hemos hecho un pequeño inventario y guardamos todas independientemente, en cajas de cartón. Y he decidido que voy a restaurarlas poco a poco.